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Qué es la responsabilidad civil
La responsabilidad civil es la obligación de reparar el daño causado a otra persona cuando dicho perjuicio deriva de una conducta ilícita o negligente. Su fundamento general se encuentra en el art. 1902 del Código Civil: "El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado." La finalidad principal es restablecer el equilibrio patrimonial roto por el daño, dejando al perjudicado en la misma situación en la que se encontraba antes de producirse el perjuicio.
Elementos de la responsabilidad civil
Daño
El daño es el perjuicio sufrido por la víctima. Debe ser real y efectivo, evaluable económicamente e individualizado respecto a una persona. Los tribunales rechazan las reclamaciones basadas en daños hipotéticos o meramente eventuales.
Culpa o negligencia
Existe negligencia cuando una persona no actúa con la diligencia que razonablemente se le exige en una determinada situación. La jurisprudencia del Tribunal Supremo valora el comportamiento esperado de una persona prudente, las circunstancias del caso concreto y el nivel de diligencia exigible según la actividad desarrollada.
Relación de causalidad
Es necesario demostrar que el perjuicio sufrido es consecuencia directa de la conducta del responsable. La jurisprudencia aplica la teoría de la causalidad adecuada: solo se imputan al responsable los daños que sean consecuencia razonablemente previsible de su conducta.
Tipos de responsabilidad civil
Responsabilidad contractual
Surge cuando el daño deriva del incumplimiento de un contrato. Se regula en el art. 1101 CC: quedan sujetos a indemnización quienes en el cumplimiento de sus obligaciones incurran en dolo, negligencia o morosidad. Ejemplos: incumplimiento de contratos de obra, transporte o prestación de servicios profesionales.
Responsabilidad civil extracontractual
Se produce cuando el daño se causa sin que exista relación contractual previa entre las partes (art. 1902 CC). Ejemplos frecuentes: daños en accidentes de tráfico, negligencias médicas, daños causados por animales, caídas en establecimientos.
Qué daños pueden indemnizarse
Daños materiales: perjuicios que afectan directamente al patrimonio (reparación de un vehículo, destrucción de bienes, gastos derivados del daño).
Daños personales: lesiones físicas, incapacidad temporal o permanente, secuelas. En accidentes de tráfico se utiliza el baremo de la Ley 35/2015.
Daño moral: sufrimiento o perjuicio psicológico o emocional. Más difícil de cuantificar pero admitido por la jurisprudencia cuando está suficientemente acreditado.
Cómo calcular la indemnización
Los tribunales valoran la gravedad del daño, la intensidad de la negligencia, las consecuencias económicas del perjuicio y la situación personal de la víctima, buscando una reparación íntegra. En muchos casos son necesarios informes periciales de médicos, arquitectos, ingenieros o economistas que acrediten el origen del daño, su alcance y el coste de reparación.
Procedimiento para reclamar daños
La reclamación puede realizarse por vía extrajudicial (burofax o carta certificada al responsable o su aseguradora) o, si no hay acuerdo, mediante demanda civil ante juzgados de primera instancia. El procedimiento puede ser juicio verbal o juicio ordinario según la cuantía. Cuando el responsable tiene seguro de responsabilidad civil, la ley permite ejercer acción directa contra la aseguradora.