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Qué son las medidas cautelares en el proceso civil
Las medidas cautelares en el proceso civil son resoluciones judiciales provisionales cuyo objetivo es garantizar la eficacia práctica de una futura sentencia. En el proceso judicial civil existe siempre un factor temporal: el procedimiento puede prolongarse durante meses o años. Durante ese tiempo pueden producirse situaciones que hagan inútil la sentencia final, como la ocultación de bienes del deudor o la desaparición del objeto del litigio.
Para evitar este riesgo, el ordenamiento jurídico permite al juez adoptar medidas provisionales que aseguren la efectividad de la tutela judicial.
Finalidad procesal de las medidas cautelares
Las medidas cautelares cumplen tres funciones principales en el proceso civil: garantizar la ejecución de la sentencia, evitar perjuicios irreparables durante el proceso y preservar la situación jurídica existente mientras se resuelve el litigio.
Por ejemplo, en una reclamación de cantidad, el demandado podría transmitir sus bienes antes de que se dicte sentencia. En ese caso, el embargo preventivo permite asegurar bienes suficientes para el cobro.
Naturaleza provisional e instrumental
Las medidas cautelares tienen carácter provisional e instrumental: se adoptan mientras dura el proceso principal y pueden modificarse o alzarse si cambian las circunstancias. La ley exige que la medida sea exclusivamente conducente a asegurar la efectividad de la futura sentencia y que no pueda sustituirse por otra igualmente eficaz pero menos gravosa para el demandado.
Su suerte al terminar el proceso depende del resultado. Si la sentencia es condenatoria, las medidas se mantienen hasta que puede pedirse la ejecución y se alzan si no se pide en plazo. Si el demandado es absuelto, aunque la sentencia no sea firme, se alzan de inmediato, salvo que quien recurre pida mantenerlas y el tribunal lo acuerde con aumento de la caución. Si la absolución es firme, se alzan de oficio y el demandado puede reclamar los daños que le hayan causado.
Requisitos para adoptar medidas cautelares
Para que el tribunal acuerde una medida cautelar deben acreditarse principalmente tres elementos:
Apariencia de buen derecho (fumus boni iuris)
El solicitante debe demostrar que su pretensión tiene una base jurídica razonable. No se exige una prueba completa del derecho reclamado, pero sí una probabilidad suficiente de que la demanda pueda prosperar. Para acreditar este requisito suelen aportarse contratos, documentos mercantiles, títulos jurídicos o informes periciales preliminares.
Riesgo por demora procesal (periculum in mora)
También debe acreditarse que el transcurso del proceso puede provocar un perjuicio irreparable o dificultar la ejecución de la sentencia. Este riesgo puede manifestarse cuando el demandado está vendiendo su patrimonio, existe riesgo de insolvencia, o los bienes pueden desaparecer o deteriorarse. La ley exige justificar que, sin la medida, podrían producirse durante el proceso situaciones que impidan o dificulten la efectividad de la sentencia. Tampoco se acuerdan medidas para alterar situaciones de hecho que el solicitante ha consentido durante largo tiempo, salvo que justifique cumplidamente por qué no las pidió antes.
Prestación de caución
Salvo que la ley disponga expresamente otra cosa, quien solicita una medida cautelar debe prestar caución suficiente para responder de los daños que la medida pueda causar. La caución se ofrece en la propia solicitud, especificando su tipo y justificando su importe, y debe prestarse antes de cualquier acto de cumplimiento de la medida. Puede constituirse, entre otras formas, mediante depósito o aval bancario.
Principales medidas cautelares en la Ley de Enjuiciamiento Civil
Embargo preventivo de bienes
El embargo preventivo civil es una de las medidas cautelares más frecuentes. Consiste en la retención judicial de bienes del demandado para asegurar el pago de una eventual condena económica. Puede afectar a cuentas bancarias, inmuebles, vehículos, participaciones sociales y créditos frente a terceros. Es habitual en procedimientos relacionados con reclamaciones de cantidad, responsabilidad contractual y litigios mercantiles.
Prohibición de disponer bienes
La prohibición de disponer impide al titular de determinados bienes transmitirlos o gravarlos mientras dure el procedimiento. Se utiliza especialmente cuando existe riesgo de transmisión fraudulenta de patrimonio o ventas simuladas. En el caso de bienes inmuebles, la prohibición suele inscribirse en el Registro de la Propiedad, lo que permite que tenga eficacia frente a terceros.
Intervención o administración judicial
Esta medida se utiliza cuando existe riesgo de gestión fraudulenta o deterioro del patrimonio empresarial. El tribunal puede designar un administrador judicial encargado de supervisar o gestionar temporalmente los bienes.
Anotación preventiva en registros
La anotación preventiva en registros públicos sirve para advertir a terceros de la existencia de un litigio sobre un determinado bien o derecho. Es habitual en litigios sobre propiedad inmobiliaria, conflictos societarios y procedimientos sobre derechos reales.
Procedimiento para solicitar medidas cautelares
La solicitud de medidas cautelares en el proceso civil está regulada en los artículos 730 y siguientes de la LEC. La forma más habitual es presentarlas junto con la demanda principal, incluyendo la medida solicitada, la justificación del fumus boni iuris, la acreditación del periculum in mora y la propuesta de caución.
Lo que no está exceptuado es la demanda principal. Si la pretensión de fondo está sujeta al requisito, habrá de cumplirse antes de presentarla, y esa demanda debe interponerse en los veinte días siguientes a la adopción de la medida o esta se alzará, con imposición de costas y responsabilidad por los daños causados. La consecuencia es práctica, no un requisito legal: conviene tener la negociación ya iniciada cuando se piden las cautelares, porque ese plazo corre desde que se acuerdan.
Fuente: Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, arts. 5.2, 5.3 y 7 · Ley de Enjuiciamiento Civil, art. 730.2.
La LEC también permite solicitar medidas cautelares antes de presentar la demanda, si se alegan y acreditan razones de urgencia o necesidad. En ese caso, la demanda debe presentarse ante el mismo tribunal en los veinte días siguientes a la adopción de las medidas; si no se presenta, quedan sin efecto, se condena en costas al solicitante y se le declara responsable de los daños causados.
Una vez presentada la demanda, o pendiente un recurso, solo pueden pedirse medidas cautelares si la petición se basa en hechos y circunstancias que justifiquen solicitarlas en ese momento.
Medidas cautelares sin audiencia de la otra parte (inaudita parte)
En determinados supuestos de urgencia, el tribunal puede acordar medidas cautelares sin audiencia de la otra parte cuando la citación previa del demandado podría frustrar la finalidad de la medida. Esto ocurre ante riesgo de ocultación inmediata de bienes, transmisión inminente de patrimonio o destrucción del objeto litigioso. El tribunal debe razonar por separado sobre los requisitos de la medida y sobre las razones para acordarla sin oír al demandado. Contra ese auto no cabe recurso, pero el demandado puede formular oposición en el plazo de veinte días desde su notificación.
Levantamiento o modificación de las medidas cautelares
Las medidas cautelares pueden modificarse o levantarse durante el proceso si cambian las circunstancias que motivaron su adopción. Quien deba soportar la medida puede pedir que se sustituya por una caución sustitutoria suficiente para garantizar el cumplimiento de la sentencia; el tribunal valora, entre otros factores, el fundamento de la demanda y si la medida restringiría de forma grave y desproporcionada su patrimonio o su actividad económica.
Contra el auto que acuerda las medidas tras la vista cabe recurso de apelación sin efecto suspensivo, de modo que la medida se cumple mientras se resuelve el recurso. Contra el auto que las deniega cabe apelación de tramitación preferente, y el solicitante puede volver a pedirlas si cambian las circunstancias.
Jurisprudencia relevante sobre medidas cautelares
La Sala Primera del Tribunal Supremo aplica de forma estricta el principio de menor onerosidad. En su Auto de 16 de noviembre de 2022 (ECLI:ES:TS:2022:15831A) rechazó una prohibición de disponer sobre unas viviendas por desproporcionada: la anotación preventiva de la demanda bastaba para proteger al solicitante frente a terceros adquirentes, con menor perjuicio para el demandado.
En cuanto a la apariencia de buen derecho, el Tribunal Supremo ha recordado que su examen va ligado a la cuestión de fondo y que el incidente cautelar no puede convertirse en un pronunciamiento anticipado sobre el litigio (Auto de 28 de marzo de 2019, ECLI:ES:TS:2019:3290A).
En la práctica, una solicitud bien planteada justifica no solo el riesgo, sino también por qué la medida pedida es la menos gravosa de las que resultan eficaces.
Preguntas frecuentes
Guillermo Quirós Llano
Abogado · Colegiado n.º 131635 del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid y n.º 31908 del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona
Socio director de Quirós Abogados, S.L.P., sociedad profesional inscrita en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Gijón con el número de registro 17/2010